(Publicado por Nicolás Cimino)
Pese a las expectativas generadas en la previa, el conjunto de Sergio Batista empató 1 a 1 con Bolivia en una floja presentación por el primer partido del Grupo A de la Copa América 2011, dejando una mala imagen a su público y creando incertidumbre en vistas al futuro.
La Selección argentina salía a la cancha sabiendo que era local, que tenía a miles de personas a su favor, que en su formación estaba el mejor jugador del mundo y encima, enfrentaba a la débil Bolivia, anteúltimo en las pasadas eliminatorias. ¿Qué Pasó? Por empezar, el DT confundió garra con buen pie y puso a Tevez en vez de a Di María, para crear juego con Messi. La idea podría haber funcionado pero los laterales pasaron poco al ataque y Argentina se vio sin ideas a la hora de desbordar. Los de Batista fueron imprecisos desde el arranque. A pesar de tener la pelota, nunca apareció el cambio de ritmo que necesitaban para profundizar y las corridas de Lavezzi eran estériles ante la ordenada defensa boliviana. Por que eso fue, sólo ordenada. El diez argentino inquietaba con gambetas pero, al no tener descarga, perdía ante el tercer adversario. En el medio Banega tuvo un buen primer tiempo, marcando y distribuyendo el juego aunque nunca llegó a ser el de Albania.
La selección de Quinteros salió a hacer un trabajo preestablecido. Apretó a la insegura defensa argentina, presionó la salida poniendo de espaldas a Banega y a Cambiasso, cortó con falta a Messi en el mediocampo y se mantuvo sólida en defensa. Destacable lo de Martins y Rojas que no dieron ninguna pelota por pérdida y molestaron a Milito y Burdisso, que nunca se sintieron cómodos. Justamente fue Rojas quién, a los dos minutos del segundo tiempo, puso, de taco, el gol para Bolivia. El blooper lo protagonizó Ever, que quiso pararla en vez de reventarla y se le escurrió por debajo de la suela.
Los cambios de Di María (por Cambiasso) y Agüero (por Lavezzi) buscaron una mejor asociación con el astro de Barcelona, pero ya no era el de la primera parte. Con el ingreso de los de Madrid, el equipo fue más vertical y tuvo algo de precisión, llegando varias veces al arco de Arias y hasta empatando con una volea de Agüero.
Los de Batista no parecen haber cambiado la imagen, Messi sigue sin aparecer como en el Barcelona y los cambios del técnico pueden denotar más fanatismo que estrategia. La Selección volvió a defraudar, volvió a ser un equipo individual, sin ideas. La gente ya no está tan alborotada y hasta algunos aventuran con 22 años de sequía en la obtención de la Copa América. Sin dudas, fue el debut menos esperado.
