(Publicado por Nehuen Romero)
“Con talento se nace, no se hace”. Esta es una gran frase para referirse a su persona, ese chico de tan solo 19 años que hace dos transita por la primera división del fútbol brasileño y diríamos mundial ya, porque los ojos de los mejores equipos del planeta posan sobre él, para contar con sus servicios, cada vez que el Santos (su primer y único equipo, por ahora) sale a la cancha.
Su gran habilidad y su amor por éste deporte, lo fueron encaminando a convertirse en una revelación: sus gambetas, firuletes, definiciones y más que nada su actitud dentro del campo de juego, lo llevan a ser comparado con el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, y rápidamente estar cotizado en 45 millones de euros.
Pereciera que cada caño y enganche que logra es un goce para Neymar, y su forma de ser es odiada por varios rivales que arremeten duramente contra su persona, por pensar que sólo lo hace para subestimarlos y no dándose cuenta de la realidad del hecho: su fina técnica y sana diversión.
Hoy Neymar está en boca de todo el mundo deportivo. Sus virtudes demuestran que su futuro aún va a ser mejor que su propio presente, en donde se encuentra jugando la final de La Copa Libertadores de América y en los próximos días vestirá la camiseta “Verdeamarela” en una nueva edición de la Copa América , ya que dejó de lado el Mundial SUB 20 de Colombia para poder alcanzar la gloria en este torneo. Claramente no se torna difícil que éste fenómeno o crack brasileño pueda llegar a convertirse en poco tiempo en uno de los mejores jugadores del fútbol mundial.
