“El Charro fue el mejor jugador que vi en mi vida. Y por varios cuerpos. Tenía todas las virtudes: una formidable habilidad, le pegaba con las dos piernas, cabeceaba y lo hacía con tanta violencia que parecía que pateaba de voleo, tenía aire de sobra. Jugaba con alegría y era guapo. Casi nada, ¿no?”. Pavada de descripción de Adolfo Pedernera sobre José Manuel “Charro” Moreno, uno de los jugadores más importantes en la historia del fútbol argentino y sudamericano. Desde el día de su debut en el Club Atlético River Plate, el 17 de marzo de 1935, en un partido contra Platense –marcó un gol-, Moreno, comenzó a demostrar su gran calidad y capacidad goleadora. Integrante del gran equipo riverplatense denominado “La Máquina ” y de su formidable delantera formada por Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Cuarto artillero histórico del club, con 179 goles en 321 partidos. Moreno era un “dandy”, enamorado de Buenos Aires, amante de la noche, fiel al cabaret y casado con el tango. Incluso, el “Charro”, hasta llegó a codearse con el jet set mexicano cuando jugó en las tierras aztecas.
Su rendimiento lo hizo llegar a la Selección argentina, donde obtuvo los Campeonatos Sudamericanos (ahora Copa América) de 1941, 1942 –fue goleador con 7 goles junto a Herminio Masantonio, también argentino- y 1947, en este último fue elegido como el mejor jugador del torneo. En 1942, ante Ecuador (12-0), convirtió el gol número 500 de la Copa América y como si fuera poco, en ese mismo partido, se anotó con 5 goles. Un logro que sólo consiguieron 4 jugadores en la historia del certamen: Héctor Scarone (Uruguay), Juan Marvezzi (Argentina), Evaristo (Brasil), y Moreno. Además, comparte el tercer puesto en la tabla de goleadores histórica del campeonato, con 13 goles.
Ídolo de la gente, referente en el vestuario y humilde, José María Moreno, decía: “Yo jugaba para las populares, porque la gente que ocupa esas tribunas hace muchos sacrificios para ir al fútbol. Ah, y los goles te los cantan desde allí arriba”.
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